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3 de enero de 2014

Una pequeña reflexión sobre la religión en nuestros días.

La religión  en el punto actual  de la  sociedad.
La religión, sus orígenes, los interrogantes sobre el alma y el cuerpo,  la vida después de la muerte, etc., es un tema que desde niño me ha obsesionado y llamado   la atención.
Esta inquietud me ha hecho buscar constantemente información, investigar,  la lectura de libros, y todo tipo de contenidos históricos sobre el tema,  llegando a conclusiones racionales y éticamente correctas, desde mi punto de vista.
El origen de la religión está en la creencia primitiva, por incapacidad intelectual de muchas de nuestras reflexiones, en el bien y el mal, en el Yin y el Yang,  en la influencia de las reflexiones del persa Zaratustra (zarazushtra, Zarathustra, Zoroastro), en la existencia de lo dual, de lo femenino y masculino,  del cuerpo y el alma,  del Big Bang, del Tao, del Dios primogénito.
Si el bien se encarna en lo divino, y por tanto en la existencia de un Dios, y por ende en la existencia de todos nosotros, no puedo entender por qué  las acciones  humanas negativas, crueles, destructivas etc., pueden ser  usadas como premio para el jardín  de las vírgenes, para el cielo eterno, para la alabanza de Dios, etc…
Tras esta pequeña reflexión no puedo creer en un Dios vengativo, justo para unos e injusto para otros, cruel y verdugo o justo y bondadoso,.
No puedo aceptar la existencia de un Dios que exija al ser humano, hombre o mujer, tener derechos diferentes, ser diferente y tener una vida diferente, con roles humanos distintos, uso de una vestimenta coercitiva según sexo y un rol social inferior por razón de nacimiento.
Si todos somos hijos del mismo padre –Yavé,  Jehova, Dios, Ala, Tao- todo padre quiere lo mejor para sus hijos. Qué padre da o quita derechos a algunos de sus hijos ya sea hombre o mujer, qué padre azota  a unos y bendice a otros, qué padre premia a sus hijos por inmolarse contra sus hermanos………..
Si Dios es todo bondad, como pueden sus hijos, en nombre de él negar derechos a sus hermanos, por razón de sexo.
No entiendo una religión que prohíba, permita  o exija, a los miembros de su  ekklesia, independientemente de su origen  lugar, color o sexo, creencia o manifestación religiosa,  conductas diferentes a seguir, imponer vestimenta diferente, independiente a su cultura etc, por cuestión de sexo. Más aun, cuando la mujer es la dadora de vida, ella tiene el derecho  natural a engendrar, formar y dar vida a un nuevo ser humano. Cómo entonces, se le relega a una posición inferior.
Será la malformación del Yang la que aberra contra el Yin, sin  recabar que sin  ella no existe ni puede existir él, o es la acción pródiga de un Yang ciego y egoísta que no ve en su  otra parte, de su misma dualidad la necesaria e  inequívoca igualdad para una existencia en equilibrio, integra y dual.
Carlos Marx  dijo la religión es el opio de la sociedad, y sus palabras se  siguen cumpliendo por la acción humana desvirtuada.
La religión debe ser la manifestación de la conciencia y bondad social, de la búsqueda de lo dual y complementario y no la prohibición, diferenciación y manifestación de las desigualdades sociales, por cuestión de sexo.
Sin el cuerpo no existe el alma, sin el Yin no existe el Yang, sin el bien no existe el mal y viceversa, por tanto ambos se necesitan y se complementan, de ahí la necesaria igualdad para que el mal, el cuerpo y el Yang no desaparezcan en lo inexistente y, por tanto en  el propio fin de sus existencias individuales, en la oscuridad,  en el origen del todo, en la nada  nuevamente.
Sin ellos no habría existencia, pero sin su dualidad tampoco existiría el orden, el bien y por ende la propia existencia de nosotros mismos: hombre  y mujer (lo femenino/masculino), Yin y Yang. De donde se deduce que tampoco el Tao, el origen de todo y por lo tanto el origen de nuestro Dios, del que somos parte, en igualdad,  por ser parte de un todo dual y único.